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Lo que el tribunal espera del opositor

Actualizado: 31 ene


Artículo elaborado por uno de nuestros 5 preparadores ex-miembros de tribunal. Nuestro equipo lo componen 13 funcionarios del Cuerpo A1: 10 Ingenieros Industriales del Estado en activo en el Ministerio de Industria y 3 en la Secretaría de Estado de Energía.


En un artículo anterior de nuestro blog describimos cómo se constituye el tribunal de la oposición en cuanto a la elección de sus miembros y composición, y cómo debemos comportarnos ante dicho órgano colegiado, particularmente para los casos del examen escrito y el oral.


En el presente artículo vamos a analizar lo que el tribunal espera de nosotros como opositores, de cara a acreditar que merecemos ser futuros miembros del Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado.


Como es lo lógico y principal, el tribunal espera que demostremos un buen conocimiento del temario. En el examen escrito, podemos demostrarlo simplemente a base de memoria. Pero a esa memoria hay que añadir dos ingredientes: una adecuada redacción de los conceptos y una lectura (frente al tribunal) aceptable de los mismos.


Para los exámenes de idiomas (inglés obligatorio pero exento presentando uno de los muchos certificados válidos; francés y aleman optativos) la cosa está clara, debemos acreditar un conocimiento mínimo de los mismos.


En el examen oral la cosa cambia respecto al primero. Por su propia naturaleza y por el poco tiempo disponible, es imposible aprenderse los noventa temas al pie de la letra a base de memoria bruta. Es necesario entender y asimilar lo que se estudia, como condición previa necesaria para una buena exposición. Recordemos que en este examen tendremos un turno de preguntas con el tribunal al finalizar la exposición de los temas. Si bien el turno de preguntas no sirve para suspender al opositor, sino más bien lo contrario: ayudarle a aprobar en caso de encontrarse "al borde".


En este examen, sin duda el más complicado y selectivo del proceso, aunque no necesariamente el más largo en cuanto a preparación, tenemos que ser capaces de dar coherencia a cada tema.


Veamos un ejemplo: legislación del sector eléctrico y sus antecedentes. El tribunal no espera que nos sepamos de memoria los interminables nombres de las diversas directivas. Lo trascendental es ser capaz de explicar cómo y porqué se ha ido modificando la legislación a lo largo del tiempo en función de los requerimientos europeos y nacionales: fomento de renovables, liberalización, equilibrio financiero del sistema, objetivos climáticos, seguridad del suministro, etc.


En resumen, se trata de demostrar que hemos entendido la lógica de las cosas y que somos capaces de plasmarlo en nuestra exposición frente al tribunal. Y en ese mismo sentido debemos contestar, en la medida de lo posible, a las cuestiones que el tribunal nos plantee al final de la exposición, durante el turno de preguntas. Algunas cuestiones pueden estar alejadas de aquello que hemos estudiado, por lo que lo más sensato es responder con un "desconozco la respuesta a la pregunta" y a ser posible con un "pero puedo relacionarla con tal concepto, que es relevante para cual aspecto".


Pero, como decíamos, el turno de preguntas no es lo decisivo de este examen.


El caso práctico, sin embargo, es muy diferente de los anteriores. Se busca situar al opositor ante una situación similar a la que puede encontrar en su futuro trabajo. El tribunal espera que seamos capaces de analizar y evaluar, por ejemplo, una solicitud de subvención de una empresa, o de realizar un dictamen motivado. Se trata de demostrar sentido común y evitar decir barbaridades, en resumen, cierta madurez, respondiendo a una serie de preguntas entregadas al inicio del examen.


En este último ejercicio hay varios aspectos clave: mantener la calma mental y a la vez trabajar con diligencia (no sobra tiempo), manejar con soltura herramientas como la búsqueda en documentos pdf, el manejo de Excel y la elaboración de documentos de Word, ser muy organizados, dotar al ejercicio de claridad y buena presentación, ser coherentes y evitar resultados absurdos. Es muy poco frecuente suspender en el caso práctico, y si ocurre, suele deberse a atascarnos en algo que no nos sale y, consecuentemente, entrar en bucle y en pánico.


Confiamos en que estas breves ideas os sean de utilidad a los que estáis en pleno proceso selectivo, y también a todos aquellos que os planteáis opositar. A estos últimos, ¡mucho ánimo!


Si te gustaría saber más sobre nuestro trabajo en el Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado o sobre nuestra preparación, contáctanos en el 722 222 906 (teléfono o whatsapp) o escríbenos a general@ingenierosdelestado.es

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