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El Tribunal de la oposición al Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado



Cuando nos enfrentamos a una oposición, vamos a ser evaluados por un conjunto de personas que tienen todas ellas un punto en común: han pasado por un proceso selectivo del grupo A1, como el que vosotros vais a pasar.


El hecho de ser evaluado por un grupo de personas (órgano colegiado) es una garantía de imparcialidad y objetividad, que debe tranquilizar al opositor.


Veamos cómo se constituye el Tribunal: tanto el presidente como el secretario son miembros del Cuerpo de Ingenieros Industriales. El presidente es una persona senior con una reconocida trayectoria, mientras que el secretario suele ser el número uno de la promoción anterior (por lo que tiene los temas más “frescos”).


El número de miembros del Tribunal es impar, y tal y como establece la normativa aplicable, participa una mayoría de miembros que no pertenecen al Cuerpo de Ingenieros Industriales, como medida adicional para garantizar la imparcialidad.


Los miembros del Tribunal deben hacer un escrutinio de la lista de admitidos que se presentan a la oposición, dado que, si existiese algún grado de parentesco, o bien amistad íntima o enemistad manifiesta con algún opositor, deben renunciar a estar en el Tribunal.


Para todos los exámenes de la oposición se deben guardar normas elementales de cortesía, como es vestir correctamente y dirigirse al Tribunal formalmente, "de usted". Por ejemplo, será muy normal que varios miembros del Tribunal vistan traje y corbata, y por lo tanto ir vestido de igual manera nunca está de más, aunque lógicamente no es imperativo. Quedan totalmente fuera de lugar prendas como camiseta o pantalones cortos.


La lectura del examen escrito constituye el primer contacto entre opositor y Tribunal. En este examen, la suerte ya está echada en gran medida, pero podemos empeorar o mejorar el resultado final (nota) del mismo en el trámite de la lectura. Hay que procurar ir tranquilo, leer con voz alta y clara y con las pausas correspondientes, y, en definitiva, tratar de transmitir al Tribunal la mejor imagen de nosotros mismos y de nuestro ejercicio.


De cara al examen oral, las consideraciones anteriores siguen siendo válidas. La interacción con el Tribunal va a ser todavía mayor. Seguramente, habrá alguno verdaderamente experto en cada uno de los tres temas de vuestra exposición.


Los miembros dejan de ser meros oyentes y pueden entablar un turno de preguntas con el opositor (10 minutos) tras la exposición. En el turno de preguntas del examen oral, es cuando vais a percibir claramente que los miembros del Tribunal cuentan con un amplio bagaje profesional y forman un conjunto multidisciplinar con expertos en diversas ramas de la ingeniería, informática y telecomunicaciones, economía, comercio, derecho, etc.


Las preguntas del examen oral pueden constituir una segunda oportunidad que nos brinda el Tribunal para corregir despistes, o bien pueden buscar profundizar en los conocimientos del opositor, por ejemplo, en temas de actualidad relacionados con el examen, lo que puede servir para subir nota.


Una vez superado el examen oral, sin duda el más difícil, llega el cuarto exámen, el caso práctico, y el camino queda despejado para lograr nuestro ansiado objetivo de pertenecer al Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado.


Como conclusión, hay que tener claro que el Tribunal acumula un amplio bagaje profesional, y, por tanto, no es nada conveniente intentar engañar a sus miembros “por si cuela”. Puede ser más prudente contestar a una pregunta que no sepamos con un simple: “en este momento no le puedo decir”, antes que decir alguna barbaridad.


¡¡¡Mucho ánimo, ya estamos más cerca!!!


El autor de este artículo, parte del equpo de IIE preparadores, ha sido miembro del tribunal de la oposición al Cuerpo de IIE hasta hace muy poco tiempo. Podéis concerle y hablar con él en persona una vez matriculados.






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